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Entrevista · CINCO PREGUNTAS A MARÍA NEIRA sobre Salud y Medio Ambiente

Madrid · ContaminaciónLa Dra. María Neira, especialista en endocrinología y Directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha trabajado para la OMS en varios puestos desde 1993. Este trimestre, comparte con nosotros su pasión por alertar a la gente sobre las conexiones críticas entre el medio ambiente y la salud pública, y sobre cómo los avances en estas dos áreas pueden tener resultados positivos para todo el mundo.

1. En su opinión, ¿cree que las personas son ahora más conscientes que nunca sobre los vínculos entre la salud y el cambio climático?
La gente realmente se está dando cuenta de que lo que hagamos con el medio ambiente puede dar lugar a resultados de salud fantásticos, y viceversa.
Ahora sabemos que el 25% de la carga mundial de la enfermedad tiene vínculos con los factores ambientales. ¡Si tomáramos la decisión correcta en cuanto a la inversión ambiental, podríamos prevenir 13 millones de muertes al año!

2. Y para aquellos que todavía no están convencidos, ¿cuáles son las conexiones más obvias entre la salud pública y el medio ambiente?
En los países industrializados se nos olvida que sin acceso al agua potable y un saneamiento mínimo nuestra salud está en riesgo. Tanto el agua como el saneamiento son dos factores ambientales vinculados con la salud pública, incluidas las tasas de mortalidad y morbilidad. Este vínculo ha quedado muy bien demostrado en los países desarrollados, donde desde la Segunda Guerra Mundial el saneamiento adecuado está asegurado para garantizar una población sana. Hoy vemos muy claramente sus resultados positivos.

¡Si tomáramos la decisión correcta en cuanto a la inversión ambiental, podríamos prevenir 13 millones de muertes al año!

La segunda cuestión obvia es el acceso a un aire limpio. El aire que respiramos es actualmente responsable de 3,3 millones de muertes y es causa de enfermedades crónicas y complicaciones cardiovasculares. Esto representa un problema universal que no sólo afecta a los países y ciudades muy ricos, sino también a las naciones en vías de desarrollo donde la población todavía utiliza combustibles sólidos o leña.

El uso de este tipo de combustibles provoca unos 3,5 millones de muertes prematuras al año en África y extensas zonas de China e India. De hecho, la mitad de la población mundial sigue cocinando con combustibles sólidos.

Otro problema conocido es la contaminación del agua por productos químicos tóxicos o amianto. En los países desarrollados se están haciendo esfuerzos por controlarla, pero no en el mundo en vías de desarrollo.

3. Estamos ante dos procesos muy complejos y extensos: los debates sobre los objetivos del desarrollo post-2015 y la discusión sobre los objetivos del desarrollo sostenible. ¿Piensa que estas dos cuestiones formarán una agenda global?
En la OMS, esperamos que formen una agenda global. Necesitamos una prueba fehaciente que vincule el medio ambiente con la prevalencia de las enfermedades no transmisibles (ENT). Estoy convencida de que tenemos que presentar vínculos en “lo positivo”. Con esto me refiero a la presentación de los beneficios que obtendremos si mitigamos el cambio climático, por ejemplo promoviendo el transporte sostenible y limitando el tráfico. Con este tipo de proyectos, se reduce la prevalencia de las ENT como la diabetes. Si usted vive en una ciudad donde no se puede andar o ir en bicicleta, se verá obligado a llevar una vida sedentaria, por lo que su salud se verá afectada.

Tenemos que hacer saber a la gente que lo que estamos haciendo no sólo es beneficioso para el medio ambiente, sino que es fundamental para mejorar la salud pública y la prevalencia de las enfermedades crónicas como la diabetes.

Con una buena política de mitigación del cambio climático, se obtendrán importantes beneficios complementarios de salud. Por ejemplo, si se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se tiene una estrategia de mitigación, se reducirá la contaminación del aire y, por lo tanto, se reducirá la posibilidad de que más personas sufran enfermedades cardiovasculares.

4. En cuanto a la diabetes en concreto, ¿cuáles son algunos de los ejemplos destacados de lucha contra el cambio climático para ayudar a la salud pública?
Un fantástico ejemplo son las medidas puestas en marcha por el alcalde Bloomberg de Nueva York (enlace a DV) de acuerdo con su compromiso de lucha contra el cambio climático. Sus medidas obtuvieron importantes beneficios para la salud como, por ejemplo, personas más activas, reducción de la contaminación del aire y, por lo tanto, reducción de las enfermedades respiratorias como el asma. Sus acciones contribuyeron también a la reducción del cambio climático. Esto representó un importante beneficio para él y para la población de Nueva York.

También París ha visto los beneficios para la salud de su promoción de las bicicletas urbanas y la limitación del tráfico de la ciudad.

La OMS está tratando de dar una forma más sistemática a estas y otras experiencias. Queremos promover la metodología para poder cuantificar los beneficios para la salud.

Creemos que la salud puede ser una fuerza impulsora para ampliar la agenda del cambio climático.

5. De los 9 objetivos acordados por la Asamblea Mundial de la Salud en 2012, había un objetivo específico para frenar el aumento de la diabetes y la obesidad. ¿Qué método propondría usted para medir este freno al crecimiento de la diabetes y producir los mejores resultados de salud?
Antes de Río+20 convocamos a un grupo de personas para observar los indicadores de salud del desarrollo sostenible. Nuestra idea es que cualquiera que sea la agenda post-2015, nos gustaría ver que los indicadores de salud están bajo

algunos de los objetivos más grandes. Por ejemplo, si tenemos un objetivo de acceso universal a la energía, bajo esto debemos ver también un indicador de salud que podría estar relacionado con la diabetes. Imagine un indicador relacionado con el número de ciudades que aplican directrices de la OMS sobre la calidad del aire. Esto requeriría una ciudad con un mejor sistema de transporte público y, por lo tanto, más amistosa con un estilo de vida activo. Es difícil calcular el número de casos prevenidos, de modo que se basará en el número de entornos más saludables que se están promoviendo para que la gente practique un estilo de vida saludable.

No tenemos todavía ideas concretas sobre los indicadores, pero hay una serie de indicadores que hemos estado proponiendo que abordan las causas fundamentales de las enfermedades. En algunas zonas es difícil decirles a las personas con diabetes que anden más cada día, que permanezcan activas, etc., porque en algunas ciudades esto no es posible. Así que, en lugar de esto, nos fijamos en el conjunto del enfoque gubernamental y la manera en que unos objetivos más grandes pueden ayudar a lograr metas relacionadas con la salud y la diabetes.

Fuente: Federación Internacional de Diabetes

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