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Artículo · ¿QUÉ SISTEMA DE SALUD NOS QUIEREN VENDER PARA ESPAÑA · 1ª Parte

ANÁLISIS COMPARATIVO DE LOS DIFERENTES SISTEMAS DE SALUD EUROPEOS – PRIMERA PARTE

Medicina y Dinero · Grant CochraneCuando menos es curioso tener que empezar un análisis sobre los sistemas sanitarios europeos con esta pregunta, pero cuanto más investigas, más cuenta te das de que el sistema sanitario español, pese a tantas críticas, es envidiable, tanto en servicios como en porcentaje de gastos, en comparación a los del resto de países miembros de la Unión Europea, lo que no quiere decir que no sea mejorable. Dentro del “modelo social europeo” los principales problemas son los que afectan a la provisión de servicios de salud por parte del mercado y los elevados riesgos de selección o exclusión de parte de la población (en especial, las personas con enfermedades crónicas, y, de manera prevalerte, los diabéticos y los ancianos), que tienden a afrontarse mediante una elevada responsabilidad pública, social.

Por todo ello, la lucha por los logros conseguidos y por conseguir en términos de calidad y de cobertura por parte de la población es ahora un reto que quieren mostrarnos como peligro, dado el envejecimiento demográfico, la innovación tecnológica, la salida al mercado de nuevos productos que, en gran parte de los casos, curan, etc. Aunque analizadas individualmente estas causas parecen ventajas, dado que son mejoras en el sistema, que repercuten directamente sobre los ciudadanos, nos las intentan vender como amenazas a la calidad y servicios de los sistemas de salud.

Los sistemas sanitarios nacionales de los diferentes estados miembros de la UE difieren sustancialmente entre sí en lo que se refiere a su estructura de organización territorial, las formas de provisión de los servicios de salud pública o privada y la financiación de estos. De ahí que, para conseguir ahorros permanentes del gasto público sanitario sea necesario combinar medidas a corto plazo del control de gasto, con mejoras dirigidas a aumentar la eficacia, controlando las causas que generan un aumento del gasto en cada país. Es decir, conteniendo aspectos como los sistemas de gestión descentralizada, el desarrollo de la atención primaria, reformas que afectan al sistema de financiación y control de la demanda, racionalizando el uso de los recursos, o, instalando el copago o la extensión de seguros privados. Luego, cada país aplica los llamados recortes, en lo que más conviene o no, según cada caso, a la población.

En este punto podemos asegurar que España siempre ha gastado un porcentaje de su PIB en el sistema sanitario inferior al de Francia, Portugal, Suiza, Alemania, Austria o Dinamarca, entre otros, con algo más de un punto de diferencia en la mayoría de los casos. Por lo que, tal como adelantábamos, estamos en la media Europea por debajo de países con sistemas sanitarios de peor calidad que el nuestro y con una cobertura menos universal. Por lo menos hasta el momento.

Previsiblemente, los países con mayores aumentos esperados del gasto en un futuro serán Holanda, Finlandia y Francia; mientras que los más moderados, no sorprende que sean Grecia, Italia y Portugal. Por lo que la sanidad española, pese a lo que se diga desde determinados sectores, no es cara y mucho menos gratuita, aunque sí tiene un carácter público.

Pese a todo, como hablar de gasto en el sistema sanitario puede dar la sensación de derroche, prefiero llamarlo inversión; el ciudadano con sus impuestos invierte en su salud.

La sanidad en España es de gran calidad y esto lo avalan datos objetivos. Recordemos que fuimos modelo para Estados Unidos hace pocos meses en su lucha por instalar un sistema de salud público y de carácter universal, por lo que la inversión que hacemos los españoles con nuestros impuestos es mejor inversión, en este caso, que la que hacen muchos de nuestros vecinos europeos.

Por lo general, en Europa la sanidad pública sigue dos grandes patrones:

–          Sistemas de Seguridad Social (modelo Bismarck): financiados por cotizaciones sociales obligatorias. También llamado modelo de aseguramiento sanitario público organizado por cajas de salud, entre las que suelen existir diferencias en la provisión de servicio y condiciones de acceso.

–          Sistemas o Servicios Nacionales de Salud (modelos Beveridge): financiados a través de impuestos que ofrecen cobertura universal como derecho individual de los ciudadanos, con un mayor grado de equidad y un impacto redistributivo más adecuado.

Las constituciones europeas hacen referencia a la atención sanitaria como responsabilidad básica de los poderes del estado y como derecho de la ciudadanía. Por ello, la mayor parte de los países tienen una cobertura universal, con las excepciones de Alemania y Holanda, donde las familias con rentas más altas deben o pueden optar por el aseguramiento privado.

Segunda parte… mañana en nuestra web: DiabetesMadrid.org

Fuente:  Mario Campano · Socio-Voluntario para la Revista Entre Todos Julio de 2013

Mario es Publicitario especializado en marketing socio-sanitario.

Imagen: FreeDigitalPhotos.net

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