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Testimonio · Sean Busby · Campeón de Snowboard

El Campeón de Círculo Azul y fundador de “Riding on Insulin”, Sean Busby, nos habla de su vida con diabetes tipo 1 y de que vivir con diabetes no tiene por qué significar el final de lo que te gusta hacer.

Sean busby · SnowbordEmpecé a hacer snowboard a la edad de 12 años y destaqué rápidamente en el campo del Boardercross y el Slalom Gigante Paralelo. Abandoné el hogar paterno cuando estaba en la escuela secundaria para seguir mi formación en Whistler, B.C. con los miembros del Equipo Nacional de Canadá y, luego, en Steamboat Springs, Colorado, para entrenar con los miembros del equipo de EE.UU. Años más tarde, después de ser diagnosticado con diabetes tipo 1, me cansaban las carreras, así que di un nuevo giro al deporte: el snowboard fuera de pista y el montañismo de snowboard. El deporte consiste en escalar montañas con un Splitboard — una tabla de snowboard que se separa por la mitad para poder subir y, una vez arriba, se rejunta otra vez y se baja en snowboard. No hay ni remontes ni helicópteros. Recuerdo haber subido con mis propias fuerzas a una cima en mi primer viaje a Nueva Zelanda y tener la sensación de un auténtico logro al llegar arriba. (¡La bajada a través de la nieve en polvo tampoco estuvo tan mal!).

Me diagnosticaron cuando tenía 19 años y estaba entrenándome para los Juegos Olímpicos; ahora tengo 28. Mi diagnóstico fue muy complicado. Mis síntomas empezaron a producirse en medio de una de mis temporadas competitivas de snowboard, lo cual fue frustrante tanto para mis compañeros como para mí. Perdí casi 14 kilos de peso en dos semanas y, debido a mi edad, un médico me diagnosticó erróneamente con el tipo 2. Pasé casi 3 meses sin insulina, tomando pastillas y consumiéndome de cetoacidosis. Este fue un momento muy emocional y frustrante de mi vida. Luego, finalmente, me dieron el diagnóstico correcto de diabetes tipo 1. La primera inyección de insulina fue increíble y pude sentir inmediatamente la vida bombeando de nuevo en mí.

La primera inyección de insulina fue increíble y pude sentir inmediatamente la vida bombeando de nuevo en mí.

Al principio, acostumbrarme a la vida con diabetes tipo 1 fue una lucha. No estaba seguro de si podría seguir haciendo snowboard a un nivel profesional. Era mucho para digerir. Iba al gimnasio temprano por la mañana todos los días y hacía todo tipo de ejercicios. Revisaba constantemente mi azúcar en sangre para ver cómo mi cuerpo y la insulina reaccionaban a la actividad física. Cuatro meses después estaba de vuelta en mi tabla, ganando peso y músculo, y de nuevo al circuito profesional. Poco después, hice mi primer campamento Riding On Insulin y supe que el snowboard y la diabetes tipo 1 eran absolutamente compatibles.

Hoy en día, mi esposa Mollie es la directora ejecutiva de Riding On Insulin y la organización se ha ampliado para realizar campos de esquí y snowboard en cuatro países de todo el mundo. Con la participación de Michelle Alswager, directora de promoción de Riding On Insulin y Campeona del Día Mundial de la Diabetes, estamos ampliando la oferta para hacer en otoño nuestro primer campamento de BMX para niños y adolescentes.  Colaboraremos con Hope on 2 Wheels para celebrar en julio un día de 235 millas (378 kilómetros) en bicicleta de un campamento de diabetes a otro. Riding on Insulin — ya sea en una montaña, en una pista o en cualquier lugar al aire libre — es un lugar donde los niños, los adolescentes y los adultos que viven con diabetes tipo 1 pueden compartir consejos sobre cómo manejar su afección. Proporciona un entorno seguro para que todo el mundo esté activo y haga nuevos amigos que “lo entiendan”. Para los campamentos de los niños también involucramos a las familias, o “tipo 3s”, en los programas porque la diabetes tipo 1, como todos sabemos, es realmente un esfuerzo familiar.

Para mí, tratar con “el desgaste por diabetes” es la parte más difícil de vivir con la diabetes tipo 1. Para evitarlo, trato de pensar que la diabetes es un gran amigo, lo que significa que hasta que no se encuentre una cura, la diabetes siempre va a estar conmigo, al igual que un gran amigo.  Claro que a veces podemos enfadarnos (al igual que con cualquier amigo), pero no importa donde vaya, la diabetes va a seguir pegada a mi lado.  Si decido volver a serle amigo, entonces nos llevaremos mucho mejor y podré hacer lo que quiero hacer.

Desde mi diagnóstico, algunas de mis expediciones favoritas de snowboard fuera de pista las he hecho en la Antártida (dos veces), Patagonia, Argentina, Australia continental y Tasmania, Nueva Zelanda, Islandia, Bulgaria, Rumania, Kirguistán y, más recientemente, Noruega. En todos los lugares a los que he llevado mi diabetes, me he dado cuenta de que la vida con diabetes tipo 1 no es tan diferente de la vida sin diabetes; sólo hay que ser más responsable. Por lo tanto, el mensaje que envío a las demás personas con diabetes tipo 1 es que se pueden seguir haciendo las cosas que se quieren hacer y se pueden lograr las metas que se quieren lograr. Todo se reduce a incorporar a la diabetes en lo que eres y no verla como algo aparte.

Para más información sobre las expediciones de Sean, visite http://twosticksandaboard.com. Para más información sobre Riding On Insulin, visite http://ridingoninsulin.org

Fuente: Federación Internacional de la Diabetes

Una respuesta

  1. GRACIAS por compartir tu experiencia de vivir con diabetes tipo1, es otro ejemplo mas para los que pasamos por esta situacion, de nuevo gracias…

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