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Entrevistamos a Fátima Bosh · Sobre su investigación sobre la cura de la diabetes en perros

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  • “No conozco ninguna investigación de terapia génica que haya llegado tan lejos en diabetes”
  • “En uno o dos años podremos probar la terapia génica contra la diabetes en perros de compañía”

Fátima Bosch, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona, habla de su trabajo como si fuera algo sencillo, pero en Ciencia casi nada lo es. Hasta llegar al punto actual ha tenido que superar decepciones y reveses; circunstancias muy familiares para los que se dedican a la investigación.

Sin embargo, allá por abril del año pasado, la comunidad científica se hizo eco, con gran regocijo a pesar de las cautelas que siempre acompañan a cualquier hallazgo de estas características, de un trabajo publicado en la revista estadounidense Diabetes en el que Bosch y su equipo habían logrado curar la diabetes a varios perros diabéticos que ya estaban muy enfermos.

Para ello se sirvieron de un vector viral (al que habían eliminado su capacidad infectiva) a modo de taxi para inyectar en el lugar requerido (en este caso la musculatura de las patas traseras de los animales) dos genes: el de la insulina y el de la glucoquinasa. El primero porque es el implicado en producción de la hormona que falta en la diabetes tipo 1 y el segundo porque se necesita un regulador que controle el nivel de glucosa en sangre sin que se produzcan picos o bajadas peligrosas.

¿El resultado? Seis años después de este primer pinchazo todos los perros tratados gozan de un estado de salud envidiable tanto en ayunas como después de comer, tanto en reposo como tras llevar a cabo actividad física vigorosa. Las revisiones periódicas a las que son sometidos revelan que la terapia no ha producido efectos indeseados, ha logrado controlar la enfermedad y no ha alterado otros parámetros relacionados con la diabetes tipo 1, como la hipoglucemia y el nivel de hemoglobina glicosilada.

P.- Doctora Bosch ¿Y ahora qué?

R.- Pues seguir trabajando. En estos años hemos estado mejorando vectores [los taxis de los que hablábamos], ajustando las dosis… y ya estamos en condiciones de probar la terapia génica en animales de compañía; creemos que este año comenzamos esa fase. Estamos en la antesala de los ensayos con humanos, pero aun queda mucho.

P.- ¿En qué difieren los animales de su trabajo de los de compañía? ¿Por qué con los que ya se ha experimentado no resulta suficiente?

R.- Saltar de una línea celular a un ratón y de ahí a un animal más grande es extraordinariamente complicado. Nosotros llevamos mucho camino andado, pero todavía queda por avanzar. Los canes con los que hemos trabajado pesan alrededor de 10 kilos y necesitamos modelos más grandes para acercarnos lo máximo posible a las características de un ser humano. Además, al ser animales domésticos están sometidos a circunstancias más realistas que los perros de laboratorio, que no son perros sin más, sino verdaderos pacientes.

P.- ¿Y por qué perros? Siempre se dice que hay otros animales, como el cerdo, mucho más parecidos al ser humano.

R. En este caso no es así. Con la mayoría de los animales de laboratorio nos encontramos con el hándicap del peso o de que no sufren la enfermedad que buscamos y se la tenemos que inducir. Con los perros de compañía no ocurre esto. Tienen un tamaño más aproximado y además sufren diabetes de manera habitual. De hecho, la incidencia de esta patología ha crecido igual que lo ha hecho en las personas. En definitiva, consideramos que los perros son modelos idóneos para esta investigación.

P.- En resumen, que no es una mera cuestión de incrementar en personas diabéticas la dosis que ya ha resultado eficaz en perros.

R.- Se trata de eso, pero entre otras cosas. Efectivamente, hemos de ajustar la dosis al milímetro para obtener supuestos lo más parecidos a pacientes humanos, pero además los controles sobre la terapia génica son tremendamente exhaustivos; máxime cuando ya existe un tratamiento efectivo para la diabetes. De esta forma, lo que tú hagas tiene que ser mejor que lo que ya está disponible y haya mostrado su seguridad y su eficacia. Se trata de tecnología y procedimientos muy sofisticados y no se puede ser tan permisivo como cuando no hay ningún remedio y se prueba sobre la nada.

P. -Así que básicamente, y a pesar de cómo está el panorama para la investigación en nuestro país, la investigación no iría más deprisa con más presupuesto.

R.-La financiación es importante siempre, y en este caso concreto mucho más, ya que experimentar con terapia génica y animales grandes es muy caro. Afortunadamente, los resultados nos respaldan y hay varias empresas interesadas en nuestra investigación, pero aun estamos dicutiendo las posibilidades de colaboración. No nos hemos visto obligados a parar o a hacer paréntesis en la línea investigadora, pero hay unos plazos que cumplir por la seguridad de la que hablábamos y porque técnicamente, la producción de vectores es complicada. La Ciencia nunca avanza tan deprisa como queremos pero con mas financiación se va más rápido.

P.- Así pues, la terapia génica no es barata.

R.- No, no lo es. Con el tiempo ocurrirá que los sistemas de producción serán más eficaces y podrán trabajar a mayor escala, lo que sin duda abaratará costes. El medicamento tiene que llegar, pero no a cualquier precio porque, insisto una vez más, ya existen alternativas terapéuticas para la diabetes. A favor contamos, al menos según los datos disponibles hasta el momento, con el hecho de que una sola inyección es suficiente para lograr controlar la glucemia, ya que en el tejido muscular el gen inyectado no se degrada y cumple su función de forma idónea; algo que a la larga supone un ahorro. Pero todo ello si se confirman los resultados que tenemos hasta el momento.

P.- ¿Tiene noticias de líneas de investigación similares a la suya?

R.- Realmente no. Hay algunos intentos de regenerar el páncreas para que produzca insulina, pero únicamente se está trabajando en ratones. Nosotros estamos a punto de dar el salto de la fase preclínica a la clínica veterinaria y no tengo constancia de que ningún grupo investigador haya llegado tan lejos.

P.-A pesar de plazos e incertidumbres ¿podemos establecer alguna fecha aproximada para que esto llegue a los pacientes?

R.- Si logramos que nuestra terapia funcione en animales de compañía [van a trabajar con canes de alrededor de 70 kilos] tendremos muchas pistas valiosas para traspasar el tratamiento a humanos. En uno o dos años lograremos  resultados con estos perros.

Alejandra · Voluntaria ADM

 

Entrevista realizada por Alejandra Rodríguez  ( @ArpComunicacion ), periodista especializada en salud, para la Asociación de Diabéticos de Madrid

 

 

 

Imagen: Universidad Autónoma de Barcelona

Recuerda: Campaña 12 causas – 12 meses: ¡Que no se pare la investigación de la Diabetes!

Una respuesta

  1. Gracias, me encantaria que esto siguiese adelante hasta el final.

Los comentarios están cerrados.

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