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¿Qué puedo comer fuera de casa? 6 consejos prácticos a la hora de comer en algunos restaurantes.

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¡¡ Qué gran dilema ¡! Llega la hora de comer, no estoy en casa, no me he traído la comida al trabajo, y sí que me acompaña la diabetes, ¿qué hago?

 

Aunque lo habitual es comer en casa, o llevarse la comida, o en comedores escolares que tienen comida equilibrada y asesorada, o comer menús del día en restaurantes o lugares de trabajo en los que se puede frecuentemente elegir alimentos sanos (ensaladas, legumbres, pasta, carnes, pescados, con salsa o sin ellas, con o sin guarnición, fruta, yogur, cuajada, etc.), en ocasiones especiales surge la ocasión de optar por otro tipo de comidas. De vez en cuando, ¿por qué no, si se come con “cabeza”?

1. Hamburgueserías

Muchas hamburgueserías de las más conocidas tienen hojas y folletos con los valores nutricionales y composición de los alimentos que preparan, su contenido energético, proteínas, hidratos de carbono, grasas, sal, fibra, incluso si tienen trazas de algún alérgeno alimenticio más habitual. En líneas generales, son comidas ricas en grasa e hidratos de carbono.

Una combinación saludable, entre las que cada cual prefiera y leyendo siempre bien las composiciones, sería la “hamburguesa”, mejor de pescado o pollo, con ensalada en vez de patatas fritas, y fruta de postre, además de un refresco light o agua.

Los aliños más sanos son la salsa vinagreta, o el aceite, sal y vinagre. Otras salsas suelen llevar azúcares y más componentes grasos.

Los adultos que eligen un menú infantil suelen ingerir, ya con éste y aunque sorprenda, una cantidad más que suficiente de calorías y raciones de hidratos.

También es importante saber que la salsa de tomate tipo ketchup habitual en estos restaurantes, y que solemos añadir a la hamburguesa o a las patatas fritas, tiene azúcares que hay que tener en cuenta en el cómputo de raciones de hidratos de carbono.

2. Pizzerías

Comer una “pizza” es con frecuencia un recurso fácil, cómodo y rápido, a la vez que muy rico en hidratos de carbono y grasas que llevan en su composición.

Es muy difícil calcular la cantidad de hidratos de carbono que contienen las porciones, y este cálculo se complica porque suelen tener presentaciones con diferentes tipos de masa y de tamaños. Algunas también elaboran pizzas sin gluten para celiacos.

Si existe la opción, es preferible elegir las combinaciones de componentes más vegetales (con espárragos, piña, pimiento, cebolla), en vez de los más ricos en proteínas o grasas (como combinación quesos, chorizo, etc.), con masa fina, y acompañada de ensalada.

3. Restaurantes italianos

Sus especialidades suelen ser las pastas alimenticias de muy variadas formas de presentación y salsas muy ricas en grasas (a menudo saturadas, con nata y queso) que les dan el sabor agradable y suave.

Es importante en ellos calcular las raciones, pues la tendencia de nuestro “ojo” es a ampliar el tamaño de las raciones, cuando son apetitosas y además se sirven en plato hondo.

Muchas veces, con una buena ensalada como plato principal, y algún entrante u otro plato compartido, además de un postre de tipo macedonia, o sorbete de frutas puede ser suficiente para una buena comida.

También se puede optar, si disponen de ellos, de platos bajos en calorías o marcados como dietéticos.

4. Restaurantes asiáticos

Se pueden combinar numerosos platos a elección de cada cual, es frecuente que se pidan varios y se compartan.

En la típica comida china que conocemos hay que destacar que suelen emplear salsas y rebozados que contienen mucho azúcar, y suman hidratos de carbono.

La cocina japonesa y el estilo wok tienen presentaciones más sanas, con menos azúcares, más componentes vegetales y menos grasas en su preparación.

5. Cocina estilo árabe/turco/hindú

Muchos de sus menús son bastante saludables, combinando en un solo plato riqueza en hidratos de carbono y verduras, con escasez de grasas, y carnes tipo pollo o cordero.

Los postres más típicos son excesivamente ricos en azúcares y por ello no aconsejables.

6. Raciones / Tapas

Las opciones suelen ser muy variadas, pudiendo elegir con más hidratos (croquetas, patatas con salsas, empanadillas, montados…) o menos (calamares, chopitos, jamón, aceitunas, boquerones…).

No debemos perder de vista, entre tapa y tapa y ración y ración, los hidratos de carbono que ingerimos y el tiempo que pasa si utilizamos insulina o hipoglucemiantes orales para el tratamiento de nuestra diabetes.

Es frecuente pedir algo sin hidratos, para “matar el gusanillo” y sin darnos cuenta, tomar pan como acompañamiento sin haber contado con ello, o ponernos la insulina y no haber ingerido suficientes hidratos en el momento de su mayor efecto.

En nuetras elecciones solemos pedir raciones ricas en proteínas y grasas saturadas (chorizo, bacon, etc.) que, aunque puedan afectar poco a la glucemia, sí afectan a nuestras arterias.

EN RESUMEN:

Comer fuera de casa es una opción perfectamente válida y no debemos renunciar a ella por ser diabéticos, es recomendable pedir la composición nutricional si disponen de ella, cada vez hay más restaurantes que informan de la composición y los hidratos de carbono de los alimentos pero en caso de dudas, siempre preguntar qué lleva, de qué está hecho, cuál es el ingrediente predominante, si las salsas o aderezos llevan azúcar o miel, etc. para tenerlo en cuenta si es el caso en el cálculo de las raciones.

Debes utilizar la cabeza, además del paladar, cuando comamos fuera de casa. Opta por los alimentos más saludables: ensaladas, aderezos naturales, guarniciones vegetales.

Es muy importante aprender a estimar las raciones de hidratos de carbono sin llevar una báscula cuando comemos fuera, mediante el pesaje periódico en casa y la colocación de los alimentos en platos de diferentes tamaños para que nos sea más fácil acertar luego. No descuidar la cantidad de grasas y sal que pueden llevar los alimentos que nos sirven fuera de casa y que no hay que ignorar.

Combinar con ensaladas y postres lácteos o frutas es una gran alternativa. Debemos seguir siempre las indicaciones sobre alimentación que nos dé nuestro médico o enfermero y…¡¡ A DISFRUTAR ¡!

Fuente: Revista Entre Todos nº73, fragmento del artículo “¿Qué puedo comer fuera de casa? ¿o mejor me lo llevo hecho?”

Autora: Dra. Rosa Mª Servián, Médico de familia.

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