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4 Consejos Prácticos para las vacaciones de los niños

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Nuevamente llegan las vacaciones estivales, y con ello una época maravillosa donde vamos a romper con nuestra actividad cotidiana, muchos van a realizar viajes largos, algunos se irán de campamento, otros irán a escuelas de verano y un sinfín de actividades más. En cualquier caso se va a romper el ritmo de vida que hemos llevado a lo largo del año, para pasar a una situación, menos organizada y con más cambios, tanto en los horarios de comida, como en la actividad física que realizamos. Estos cambios, indudablemente van a influir en la diabetes y por lo tanto debemos prepararnos para ajustar el manejo de la diabetes, en consonancia con estos cambios de actividad y en el ritmo de vida. Queremos brindar una serie de consejos que ayuden a minimizar los efectos de estos cambios, en algunas situaciones que nos podemos encontrar.

1. Viajes al extranjero. Mucha gente va a realizar viajes al extranjero, con los cambios de horario que ello lleva consigo, vuelos prolongados en avión, otros tipos de comida, etc. Los vuelos en avión, especialmente los trasatlánticos, implican muchas horas de inactividad, e importantes cambios de horario. Nuestro consejo en este tipo de viajes es la administración de la pauta habitual de insulina en aquellos días donde no se realiza ejercicio y llevar un ritmo de comidas similar al que teníamos en casa, minimizando en la medida de lo posible los cambios de horario. Evidentemente comer 1-2 horas antes o después de lo habitual no produce ningún efecto importante en el control de la diabetes, especialmente considerando que es solo un día. En aquellos vuelos donde partimos por la mañana y llegamos a nuestro sitio de destino casi a la misma hora local en la que hemos salido. Por ejemplo en los viajes a Estados Unidos, el vuelo puede salir de España a las 12:00 y llegar a los Estados Unidos a las 15:00, en estos casos la administración de una pequeña dosis de insulina NPH o regular según sea la diferencia de horario (aproximadamente un 15% de la dosis diaria total de insulina) nos puede ayudar a aguardar hasta la hora local de la cena y ya seguir con nuestra pauta habitual de insulina. En viajes de menor duración probablemente no tengamos que modificar nuestra pauta habitual de insulina, y solo con pequeños ajustes en la próxima dosis de insulina de acción rápida sea suficiente. Indudablemente, los cambios en las pautas de insulina que llevaremos a cabo en estos viajes, deben ser planificados con su médico. Y no debemos facturar los utensilios necesarios para el control de la diabetes, en estas fechas con mucho revuelo de pasajeros se puede perder el equipaje.

2. Campamentos y granjas de verano. En estos casos el plan va a consistir en múltiples actividades al aire libre, donde haya un claro predominio de la actividad física. En niños y adolescentes mayores, que en su vida habitual llevan a cabo muy poco ejercicio, esto puede resultar un cambio notable. Mientras que en niños más pequeños, que ya en su vida cotidiana desempeñan una gran actividad el ir a una granja o a un campamento puede no representar un cambio tan grande en su vida cotidiana. No obstante, y considerando que en estos sitios los niños van a llevar a cabo más actividad física, nosotros aconsejamos disminuir entre un 20 y un 30% sus dosis total de insulina, de forma que la disminución se produzca en todas las dosis de insulina. Evidentemente esta reducción puede ser mayor o menor según el grado de actividad física y según los controles de glucemia.

3. Cuando los campamentos son específicos para niños con diabetes, es evidente que en estos casos existe una mayor preparación para la atención diabética, y por lo tanto no debería existir ningún problema con el manejo de estos niños. Sin embargo, consideramos que los niños diabéticos deben participar en cualquier tipo de campamento, con unas pequeñas medidas de seguridad se pueden conseguir las medidas necesarias pasar una excelentes vacaciones. Para ello es fundamental disponer de los medios necesarios para el tratamiento de las hipoglucemias. Da una gran seguridad el disponer de alguien capaz de administrar una dosis de glucagón ante una situación de hipoglucemia severa, donde el niño diabético tenga alteraciones en el nivel de conciencia, la pierda o incluso pueda presentar una convulsión. En este caso la administración de una inyección de glucagón (subcutáneo o intramuscular) va a permitirnos revertir el cuadro y volver a re-establecer la normalidad sin precisar ayuda médica, tener que trasladar al niño a un centro sanitario, y desde luego poder continuar disfrutando de las vacaciones, con las mínimas interferencias. Por ello, es fundamental que alguien del grupo se familiarice con la administración del glucagón.

4. Aquellos niños que se queden en casa durante parte de sus vacaciones, también es posible que tengan que ajustar su dosis de insulina de acuerdo con los cambios de actividad. Así habrá niños que pasen más tiempo en casa realizando actividades sedentarias, en cuyo caso es probable que haya que incrementar la dosis de insulina. Sin embargo otros niños van a realizar más actividad física, jugando en la piscina o en la calle con sus amigos, en este caso es posible que tengamos que disminuir la insulina pues la actividad física será mucho mayor que la que desarrollaban en el colegio. En cualquier caso debe tener absoluta prioridad los deseos del niño o adolescente sobre como pasar las vacaciones y ajustar la insulina a sus cambios de actividad.

Finalmente quisiéramos desear a todos unas muy felices vacaciones.

Fuente: Revista Entre Todos nº77
Autor: Bartolomé Bonet, Pediatra.

Diabetes y situaciones especiales. Gastroenteritis y asma.

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Existen algunas enfermedades que pueden alterar considerablemente la diabetes y merecen especial consideración entre ellas destaca las gastroenteritis, especialmente cuando van acompañadas de vómitos.

En este caso confluyen varios problemas. En primer lugar las gastroenteritis pueden manifestarse desde un proceso banal, que disminuya la absorción de nutrientes y por lo tanto provocar el desarrollo de hipoglucemias, a procesos más severos donde se produzca una situación de gran estrés y a pesar de múltiples deposiciones presente una elevación importante de los niveles de glucemia. En estos casos si el paciente se administra múltiples dosis diarias de insulina y la dosis de insulina rápida va ajustada a los niveles de glucemia, estas modificaciones en la dosis de insulina, que ya se hacen de forma automática, serán suficientes para mantener unos controles de la glucemia aceptables.

Cuando se producen situaciones de vómitos, el manejo puede ser mucho más complicado, pues los vómitos afectaran la ingesta oral, lo que dificultará la administración de líquidos en los casos que se produzca una hipoglucemia o cuando las deposiciones sean abundantes y se cree una situación de estrés que impedirá la hidratación por vía oral. Por ello, en general, cuando un niño diabético presente vómitos y estos persisten pasadas unas horas, es necesario que la familia consulte a su médico o bien sea visto en un servicio de urgencias para valorar si precisa la administración de líquidos por vía intravenosa.

Otra situación que merece especial consideración son las personas asmáticas, estas pueden presentar una situación de importante estrés, es decir una situación que aumenta las necesidades de insulina y además requerir la administración de glucocorticoides a dosis relativamente altas, lo que provoca un considerable aumento de la resistencia a la insulina y por lo tanto van a necesitar dosis mayores de la misma. En estos casos y mientras dure el tratamiento con glucocorticoides se deberá aumentar la insulina lenta en un 20-30%.

También la administración de la insulina rápida con una escala que vaya ajustando la dosis a los niveles de glucemia pre prandial, evitará graves descompensaciones de la diabetes. En estos casos de enfermedades crónicas, conviene que se planifique con su médico las modificaciones de insulina que deben llevarse a cabo en situaciones de crisis y tratamiento con corticoides.

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